sábado, 3 de diciembre de 2016

En memoria de mi mami Olguita

(escrito por Ramón Del Valle Cárdenas) 


Mi mami, doña Olguis, como le decíamos a veces, Olguita como le decían sus amigas y mis tíos, solía decir algunas frases propias de la sabiduría popular: "nadie sabe lo de nadie"...,"nadie tiene la vida comprada" . La primera, sin duda, para no estar juzgando alegremente sin averiguar mas a fondo. La segunda, era una buena advertencia ante la fatuidad, ante la soberbia. Mi mami era una persona tranquila, le gustaba leer los periódicos que comprábamos en la casa, "El Comercio" casi se lo estudiaba de cabo a rabo. Tenía buena sazón, adquirida sin duda en su hogar arequipeño. Su papa a la huancaina con maní molido, sus canelones con espinaca y pasas de relleno, su ensalada de pallares, su tomate relleno de atún, reunían la creatividad de haber andado por buena parte del Perú, y de sus recetas de Teresa Ocampo. Y era convencidamente religiosa, devota de la Virgencita de Chapi ,de la que tenía foto en la cabecera de su cama. Le gustaba cultivar cactus, hasta se hizo socia de la "Asociación Peruana de Cactus", y amaba las aves, por lo que alguna vez le obsequié un perico australiano .Era muy buena para escucharnos y comprendernos, sus seis hijos eran iguales para ella. No recuerdo haberla visto tener conflicto con nadie,y menos con mi papá. En los últimos años desarrolló algunos gags graciosos,.. ¡Vas a ver, no más,vas a ver!...decía,pero no se refería a nada en particular...era como una advertencia jocosa de algo bueno que iba a venir... "Ten fe hijito,ten fe"....Y eso abría el camino para hacer las cosas bien... Voy a extrañarla, pero me consuela que ya está con Dios, y desde la eternidad se las arreglará para enviarnos apoyo cuando lo necesitemos,no sólo a sus hijos,sino a cuantos conoció..


domingo, 16 de octubre de 2016

filtro

las palabras se juntaron como hormigas
se formó una pequeña laguna por la fuerza de tus movimientos
se que conversas colocando tus ojos suavemente sobre las hojas temblorosas
cuando has practicado varias horas, las creaciones aparecen como amasadas por los dedos
he absorbido un rumor con tus visiones aún no resueltas
tu juventud te permite jugar con otros destinos

a veces tenemos una misma voz
y podemos mirar juntos la misma foto en blanco y negro
cantamos en coro un futuro casi transparente
envuelta en telas, acaricias tu cuerpo
como el amor casi ciego y enloquecido ya lo había olvidado
ignorando los afiebrados rencores de un sala vacía llena de butacas
has soplado en mis ojos, los colores lilas de tus frágiles movimientos
hemos arribado al vacío

tu aliento comienza a volverse lejano
el arte pesa mas que el calendario
y un dibujo en tu música envuelve toda la noche tanto como tu voz en el oído
el arte nos completa y nos separa
justo cuando empiezo a perder la fe, aparece en tu boca una palabra dulce
hemos venido caminando hace muchas décadas
y el tiempo comienza a caminar en reversa

he cubierto una canasta con filtros de todas las marcas
con la esperanza de propiciar un cambio en las sombras de la luna
las jornadas se estiran como arena que intenta cubrir el mar
he venido de lejano para cubrir con un manto tu cabeza
y al besar tus ojos aplacar tu inocencia moribunda
hemos dejado que el arte hable por nosotros
y ha triunfado la infinitud de los días en su belleza abandonada
es momento de callar pero tal vez no por mucho tiempo
la esperanza aguarda en algún andamio de los cuerpos iluminados del escenario




jueves, 13 de octubre de 2016

en búsqueda de la utopía

una bruma blanca sobre fondo negro fue cubriendo el horizonte
los días se hacían garúa de letras y números
unos vacíos, otros incompletos
el peso de los años, ahora asomaba por los bordes
una tinta en el piso, unas flores ocultadas, el olvido
no sólo es oler y saber que hay muchas opciones de salida
hay formas que se suceden dándole cuerpo al tiempo
una atmósfera dentro de la nave, una viaje atemporal, el silencio
engendrar una utopía o modificarla, voltear el espejo, complementarla
un calor en la sien, el odio que empuja al amor, que lo arrincona
un ave colorida mojada por la lluvia cruza el cielo gris
los bloques de cemento nos invitan a la reclusión

los meses han consumado el congelamiento de las lagartijas
una nueva ruma de periódicos no logra explicar el fenómeno
¿ quién puede decir que no hay alguna ilusión cobijada debajo de un cuaderno?
el nuevo mes ha fabricado nuevos cielos con sol abrumador
los charcos se acumulan en muchos patios de la ciudad
sólo la música dice que nos une un hilo invisible

los pequeños actos, tienen la lógica de un plano que solo se distingue desde lo alto
de una constelación lejana vino el movimiento de la abeja que pasó por mi ventana
el tiempo anda confundido y con los ojos cerrados traza líneas en el fuego
hemos descubierto que dentro de un tubo metálico se esconde un verso olvidado

las utopías son ahora aviones de juguete
un nido de larvas de moscas es mas sugerente que ver televisión
las horas solo van en reversa cuando no creamos nuevas rutas para el futuro
una sombra también es una corriente de aire que circula sobre las orejas
hay un parque repetido en mis sueños en el que siempre me pierdo
he caminado en redondo buscando las líneas de color rojo en el mapa
la semana parece la rejilla que define la ruta de un tren sin retorno
el mejor camino es el que el azar nos pone a disposición cuando la esperanza ya ha terminado



lunes, 22 de agosto de 2016

fluído vital - 3

ella era ágil, sabía cortar el aire con solo doblar el rostro, atrayendo hacia sí, el aliento
le corona, una estrella compuesta por doce velas encendidas, 
su calor, viene de lo profundo del desierto
su voz, hace eco en la estela negra extendida y solo resplandeciente  por los fogonazos de los círculos de luz
piedras que cayeron sobre el manto nocturno del mar
ha sobrevivido al tiempo, su danza campea en varios universos, 
hace florecer el tallo olvidado de antiguos dioses   
que nadie hable de su magia, puede ser celosa al nombrarla
su sabiduría la guarda en cuadrículas borroneadas por la humedad y el peso de los huesos
ha dividido al tiempo en tres partes, ha logrado comunicar los corredores del silencio
la arena ha impedido su ceguera, las telas guardan los mapas diagonales de color,
sus gritos también tienen una armonía escondida
hace falta una sonrisa para entender su fuerza
los cuerpos húmedos han impreso en las telas su memoria orgánica, los gatos le hablan a las plantas
una serpiente es también un camino que voltea al tiempo sus desatinos
del ombligo brotan todas las lunas de esta década, pero aún así no alcanza para poder besar sus ojos
ella sabe el misterio de los dioses, 
ella calla ante la inminencia del alba, ella se ahoga con la mirada de los gatos
ella ha previsto el final con su danza, ella ha escrito en su cuaderno que este año no piensa viajar al futuro


martes, 16 de agosto de 2016

el silencio en el techo alto

se han cortado los puentes
las hormigas enloquecidas chocan unas con otras
un hilo de agua corre presuroso por las veredas heladas de la avenida
no hay agosto sin dolor, un grito ha sido cubierto por la música estridente
dos días de angustia fueron suficientes para saber que el frío también puede ser eterno
las circunstancias de los días y las noches nos fueron alejando
las habitaciones y los pasadizos se alargaron al mismo ritmo que las horas y las ausencias
una imagen mutilada fue testigo de tu voz apagada
las noticias fueron propaladas antes de la hora
hay que volver a recorrer el laberinto del que fugamos hace veinte años
el odio no pudo coser nuestros ojos justo un día antes de tocarte
el árbol del patio fue un error involuntario de la semilla
las vidrieras transparentes fueron el reflejo oxidado de los huesos de la momia
el sol estuvo esperando con el aliento suspendido todo el mes antes de abalanzarse sobre la ciudad
han aparecido nuevas piedras en el acantilado
me toca decirte que he mostrado aprecio por la disciplina de las termitas
estuve juntando piedritas con la esperanza de poder hacer una réplica del mapamundi
los focos amarillos dan mas paz que una sopa de sémola
lo mejor de los días inútiles, es que la soledad bien aprovechada esconde un viaje a varios mundos
he constatado que dibujar en línea negra hace doler las articulaciones
el abuso de la internet nos ha vuelto sonámbulos del presente y nos aburre saberlo
los días ahora son artefactos de múltiples ángulos como prismas recién ensamblados
he notado un silencio saludable en el viento frío del techo alto de la casona
apenas estamos llegando y ya nos interrogan las moscas
dibujar un rectángulo vacío es saber que las pausas ayudan a mirar con distancia los espejismos
hacer un conteo en reversa nos revela el sentido de los pasos sin certeza
la otra noche descubrí que supiste pedirme perdón a tiempo pero no lo había notado
he contado todos los cafés tomados durante el mes y aseguro que justifican el trabajo realizado
la próxima semana no me despiertes si me quedo dormido en el sofá
he venido a verte y no esperaba tener que conformarme con recibir un mar en miniatura
crujen todas las maderas del centro de Lima, han respirado como animal de fuertes ronquidos espaciados
las aves indiferentes conversan y picotean la última planta del patio
he visto una linterna suspendida en el tiempo
una catedral de vitrales rotos nos espera en setiembre
al día siguiente de tu anuncio, supe que debía seguir caminando con las manos dentro de la casaca
hacer un amague en la quinta y detenerme en la pequeña silla de madera, que el tiempo dejó olvidada, para escribir sobre ella








martes, 19 de abril de 2016

la habitación de vidrio bajo el cielo nublado

podría ser que un jabón esconda una llave, que recostar el alma con el pecho hacia la puerta del garaje acuse un pequeño resplandor
rezar después de escuchar un silbato
volver a la banca del parque para ver el esqueleto de un árbol que antes fue amigable
saber que una estampa con banalidades también produce angustia
la habitación de vidrio con techo texturado y blanco no permite el buen humor
volver al taller 23, revisar los escritos en carboncillo de la pared
no olvidar las noches en las que la puerta se llenó de crustáceos nerviosos por la inminencia de una ruptura del tiempo
la avenida que siempre se bifurcaba en dos temporalidades distintas y universos paralelos
los días sepias y de hormigas resignadas
las parejas enfriadas por la humedad de Lima
el eterno retorno de los noventas en los cementerios y las barandas de fierro de verde óxido
las ventanas del Museo y los baños que esconden secretos de la tarde
los interminables aviones grises en el cielo
las lecturas desérticas en la cama tendida y olor a eucalipto
despertar en la madrugada y acusar a la Luna, que pese tanto sobre el cuerpo
que la arena nos seque los pies y permita al cabello que sobreviva a la noche
dos veces accionar los músculos y los huesos de las manos
escuchar una radio a transistores en la azotea de la casa de reposo de los enajenados
estar atrapado en un incendio y recorrer con la mente el movimiento de una gacela
los días recortados también existen en la imaginación de algunos ancianos
contar automóviles blancos y rojos en una mañana neblinosa
justificar el alargamiento del día, siempre y cuando advirtamos que los perros de la esquina ya están cansados y canosos
notar el deterioro de la ciudad por los televisores encendidos que balbucean noticias repetidas del mes anterior y telenovelas ya fosilizadas
regar el jardín y cortar los nexos de las telas de araña a la luz del faro vacío de la calle
incendiar el vidrio con corrientes de agua, para que la mujer pueda vestirse de nube
y que el conteo de días sea semejante a un océano cuando cumple el semestre de abandono



miércoles, 2 de diciembre de 2015

apagón


Imagina esta letra en color blanco sobre fondo negro,
poner música de letra íntima en los audífonos, un poco de incienso,
sólo una lámpara encendida en la habitación, al fondo el eco lejano de tu imagen serena y concentrada.
 El silencio,
el trazo de un lápiz que construya ese otro universo que permite seguir vivo y respirar.
Soplar en las palmas de las manos, frotarlas y abrir una puerta dimensional,
salir por una ventana invisible a ese otro mundo paralelo, aquel del reloj disecado,
un medidor de velocidad suspendido en el tiempo, una burbuja de vacío temporal en tu vientre,
la voz del futuro camuflado de pasado, tal vez.
 Un semáforo malogrado, las luces que se encienden y apagan como tic nervioso,
la urbe de perfil a nuestras vidas, las pisadas en el suelo mojado,
 lo lejano en el espacio y en el tiempo, una voz femenina.
Habitar dentro de la almohada,
que el árbol seco muestre un surco con hormigas enloquecidas por el movimiento y el olor de las frutas maduras que trasladan en sus lomos,
el cielo lleno del hollín de la sierra eléctrica,
 la oscuridad y una linterna que busca una huella tardía,
un suspiro.

ayer, noche, tal vez, a ciegas