lunes, 8 de julio de 2013

que

que la luna no está
que te quedaste dormido
que el microbus es una pesadilla por las mañanas
y tu maleta tiene la correa muy larga y cojea con facilidad

que el cielo de lima es sepia y esconde un sollozo
que los vidrios están sucios
que la cama quería que te quedaras mas tiempo
que el duchazo semi tibio no bastó para despertarte

que el ajedrez ciber te está volviendo un jugador blitz de la vida
que solo las miradas de tus alumnas te salvan
que nos vamos a quedar sin huacas en lima

que toda la culpa la tiene el clima, la garúa y su humedad
que en realidad no pasa nada y solo es la rutina
que las que se suponían eran las ocasiones para cambiar tu vida se pasan de largo con cierto aire de cachita
que lo que pasa es que estamos en julio, y el mes patrio te hace olvidar que ya viene una feria del libro

y que agazapado se esconde un poema visual en la pantalla mas oxidada de tus días...

martes, 19 de febrero de 2013

Un mundo para Emilia

Lo nuestro fue una venganza de lo imposible. Recuerdo que Emilia pintaba al óleo llevando su lienzo y una canastota que cobijaba sus materiales por los jardines de la universidad. Allí, por los jardines, la podía hallar concentrada y con una media sonrisa pintando, pintando mucho, las primeras veces que pude abordarla. Pintaba las flores de los jardines en pequeños lienzos de estudiante de arte. El olor inconfundible a óleos era para mi un aroma familiar muy querido y próximo. Era mi costumbre llevarle caramelos de limón, mostrando así una ternura que por vez primera en mi vida sentía que era bien recibida, su humor algo endógeno y ligado a su femenidad y su vínculo secreto con la muerte creaba un clima de misterio a su mirada nostálgica. Frágil, abandonada, bella y sencilla. Un mundo se movía a su alrededor: su fascinación por la novela "El tambor de hojalata " de Gunter Grass, su soledad profunda,  propia de personaje de biblioteca tan irreal como su palidez y sangrado constante de nariz, y el código secreto de comunicación que nuestro amor iba elaborando de manera natural, tan natural que asombraba su enormidad a la distancia. Yo sentía el sabor a caramelo de limón en mi boca de sólo imaginarla y aún hoy al recordarla se asoma algo de fiebre en mis orejas.
Cada historia de amor es única y tiene una ruta sinuosa, tejida por los vaivenes de los dos, finalmente protagonistas de la historia, y un día se pierde la memoria y lo constructivo de un amor que desaparece. Pero queda una dulce enseñanza: lo imposible también se puede lograr, hace falta seguir alimentando ese mundo para que viva mas tiempo. La venganza de lo imposible terminó y vino solo lo monótono de lo posible y sus mezquinas condiciones. Con Emilia descubrimos los enlaces ocultos de las cosas, nos reímos de la desesperanza de los demás por la complicidad de nuestro amor,  hasta que un día, ese mundo que fue construido a su medida, se fue cayendo entre contradicciones y la fuerza de la realidad. El amor desapareció como siempre porque todo decae y cambia.  La  vida también podía ser bella como la película de ese entonces, de Roberto Benigni y sólo bastaba una luz perfecta en su cuello durante una función en la sala de cine, para sonreír ante los guiños del destino, un mundo para Emilia, la que usando sus telas verdes y rosas sobre su cabeza se confundió entre los duendes una noche en el bosque, cerca de la banca que alguna vez hace tanto tiempo atrás ya, cobijó el calor esfumado de nuestro amor. Por el mes del amor, Emilia, allí donde estés, felicidades.  

jueves, 10 de enero de 2013

mágica

Ella sabía jugar a la poesía y las coincidencias, por eso cada día nos escribíamos y leíamos afiebrados nuestros textos, entre clase y clase de pintura, el sol anaranjado de la tarde se prolongaba mas por esos días, inconforme por tener que irse, himnotizado totalmente por el ritmo de nuestros versos. Por la noche el tamaño de la flama de las velas encendidas eran un coro de palabras en lenguaje cifrado, tan obvio que casi hablaban en mi habitación.
 El hechizo iba in crescendo, una tarde mientras caminábamos por los jardines de la universidad, nos perseguían los elementos de la naturaleza en parejas, dos libélulas volando juntas, dos pequeños gorriones  que parecían uno y hasta dos moscas se las arreglaban para volar pegadas, las hojas de los árboles nos caían en la cara ya con bochornosa decisión...

Como los naipes en el piso, como las señales que se cansan de darnos luz verde, no podía haber mas arte en nuestras vidas, bastaba tomar una cerveza para saber que la armonía estaba de nuestro lado. En la plenitud de  la magia del arte supe que Lima si se comunicaba con nosotros en su cielo, en sus melancolías y en sus más íntimos deseos  hasta que la belleza estallaba al caer la noche, para decirnos al oído que siempre es posible una nueva vigilia y un nuevo comienzo.

En sus ojos y en su voz, repetida infinitas veces, supe de la calma y la fragancia de un futuro mejor.


domingo, 23 de diciembre de 2012

Una enorme avenida soleada

Escapar, salir de ese lugar, liberarse. Sabía que la fuga sería sólo momentánea, pero valía la pena intentarlo de todas maneras. Había llegado a esa conclusión a la segunda semana, esa hipócrita realidad no debía durar mas..
Las pastillas te nublaban la vista y te hacían casi inservible, pero a fuerza de disciplina había descubierto el segundo piso. Ahí podía llevar la radio y escuchar mis programas favoritos casi como si ya estuviera fuera, eso me reanimaba, ya se podía planificar parte del futuro.
Los días pasaban, la rutina comenzaba a molestar, pero el segundo piso seguía siendo una luz de esperanza. Una tarde lo comprendí, debía tomar una decisión rápida. Cuando crucé el techo de tejas rojas rumbo a la zona de la puerta levadiza del garaje, casi ya estaba en la calle, pero alguien me cogió de un pie y caí aparatosamente al piso, tal vez un golpe fuerte, pero nada importante, sin embargo el dolor en la espalda me supo a una gran molestia. No, no pude escapar, aunque en mi sueño ya caminaba por las calles soleadas libremente, vaya ilusión. Ésa era mi ilusión y no otra.
 Con el intento de escape, todo empeoró, atado a una cama y adolorido, sólo podía llenarme de paciencia, después de todo, ahora debía esperar mas tiempo.
El tiempo, ¿qué es el tiempo ? , entre lo biológico y lo lumínico el tiempo se me hizo inasible pero si abarcable por segmentos digamos largos, de modo macro, vi madurar las cosas, las realidades, las ideas..
La vereda iluminada de una enorme avenida con gente en dirección contraria, esa imagen me persiguió por un buen tiempo, el sol cayéndome directamente en la cara, y mis ojos enceguecidos guardando la alegría de ser un hombre libre, libre al fin...


miércoles, 31 de octubre de 2012

Sol

Despierto con el sol en la cara. Un enorme sol sobre la playa de Huanchaco y sólo el rumor de las olas. El rumor de las olas y el horizonte del mar, vaya espacio amplio de tranquilidad. A esta hora el sol nos abraza, se mete por la boca del estómago y nos despierta con aparente calma. ¿ Qué pasó anoche ?.. Ah, sí, era el primer día de la bienal, fui a ver la danza contemporánea en lugar de la exposición de una de las casonas de Trujillo.
Alguna amiga se molestó conmigo no se porqué y terminé tomando unas cervezas con los amigos. Tengo el programa en el bolsillo , las actividades comienzan desde temprano.Trato de dormitar un rato más, los bañistas ni se han percatado que estoy desde ayer o eso es lo que yo creo...
Un amigo pintor viene a pasarme la voz :
- hey Aldo ! hay una performance a las 11 con baldes de pintura, vamos ya se hace tarde!

Hay días que son así, que ya vienen con el sol puesto en el cielo desde temprano como hoy, y que el reloj biológico se tarda en sintonizar, todos andan como en una realidad paralela, mas apurados, mas agresivos que de costumbre, no queda si no, poner piloto automático, tratar de aparentar estar al mismo ritmo. Si, que delicia, me quedé dormido y el arrullo de las olas me despertó.

Después de todo, es un bonito día con sol esplendoroso, ya postergué todos los asuntos pendientes y se vienen días feriados, como dice una canción de Spinetta : " tengo mucho tiempo por hoy, los relojes harán que cante "..Ciertamente prefiero los lugares frescos y con aire de "aca  no pasa nada", un poco de paz y la confianza de alguna buena amiga. Los días pasan así cuando las obligaciones amainan y se asume que la vida también puede ser un largo oasis de belleza contemplada con un traguito y buena compañía.

  

jueves, 27 de septiembre de 2012

Que el barro no se levante contra el cielo color agua de arroz

Cuando el cuerpo se me partía en dos, habían noches así. Un color del cielo pegado al piso y otro pegado al techo, como el agua y el aceite, un gris sepia y un negro de sombra tostado que no dialogan, que el horizonte diga lo que pasa, que hable el cielo...
Así en medio de la garúa regresando en un transporte público, casi intuyendo que las cosas escondían una tragedia, pero sereno entre las soledades buscaba razones a tu ausencia.
Era en ti en quién pensaba pero también en el vacío, en el silencio de océano que se formaba cuando inutilmente pensaba que solo bastaba estirar el brazo para acariciarte. No, la vida era mas enigmática, apenas podía identificar el mensaje oculto viendo el cielo partido en los dos colores, eso lo decía todo.
Por eso, preguntarle humildemente a mis acuarelas que es lo que estaba pasando era lo mas seguro. Una vez más una música de fondo, el calor de estar con uno mismo y el precio de ser libre, me decía que el desierto estaba recién empezando como antes, como ahora, como siempre. Y después mas adelante, arriba, muy arriba, la mañana húmeda, despejada como cuando los ojos están muy cargados de dormir, y solo se ve pura luz hasta que escampa. La mañana de agua de arroz, la mañana de verde tán palido que casi parece blanco, pero que al fin y al cabo es mañana. 

sábado, 9 de junio de 2012

contando los días de junio

Habían traído a uno nuevo. Lo sabíamos porque las enfermeras estaban especialmente excitadas ese día. Era un día más en aquel lugar, el cielo gris de Lima apenas se intuía pero se sentía tras las vidrieras, tras los frascos de pastillas, tras las cucharitas de la mesa y el mal olor de la cocina. En la salita de espera los pacientes rezábamos en silencio e intentábamos distraernos jugando naipes o buscando algún programa de televisión que no nos diera miedo. El miedo y  la angustia siempre estaban presentes en ese lugar.

Desde la habitación del nuevo se escuchaban risas, era algo inusual pues la enfermera estaba dentro, quizá el nuevo no estuviera tan enfermo, se sentía que la estaban pasando muy bien. Nunca lo vimos al nuevo, sólo fue un affaire de la enfermera, o tal vez un refugiado. Pasaban cosas extrañas  en ese lugar, si. Como aquella noche del apagón hablando de Sendero Luminoso y del penoso primer gobierno de Alan entre pacientes y visitas por el cumpleaños de uno de los médicos. Junio, contando los días en mi cuaderno, uno de estos días, quizá mañana salga de ambulatorio, quizá mañana, quién te dice y ya me toque salir, ojalá , Dios lo quiera y el mundo deje de ser, esa esfera angustiosa.

Vino el día, y claro que hubieron señales, a mi mejor compañera le dieron de alta, había una enfermera que estaba embarazada y olía algodones con alcohol durante todo el día, además, se escuchaba el martillar de los obreros en un edificio en construcción cercano, todo indicaba que saldría, la cosa era mantener la calma, después de todo, el infierno también podía sentirse acorralado, la luz blanca y mortecina de Lima, quería entrar por la puerta de salida, llegó el día, ya vienen por ti, ya puedes bañarte y cambiarte, ya vienen por tí, esta mañana sales, además hoy juega Perú en las eliminatorias, amigo , la vida continúa...