y un día apareció en el cielo una confusa luz blanca, blanca extendida hasta hacerse difusa
los árboles sintieron el viento, se volvieron entre ellos conversando entre susurros
una alfombra de hojas entre amarillas y ocres cubrió la tierra
eran otras épocas, el evocar el tiempo era más calmo,
los días eran más lentos y orgánicos,
la neblina les hacia olvidar que los brazos de sus ramas y hojas aún respiraban
la voz lejana de un eco ancestral, de una vida de otro tiempo
ahí donde lo gris y lo plateado se confunden en un mismo cuerpo,
acaso se pueda dibujar la calma y el sosiego en un cielo blanco y neblinoso
o esa tarea se la debamos dejar al viento...


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