domingo, 22 de junio de 2014

la violencia del tiempo

Hace rato habían señales, hace rato y por todos lados, pero la peor fue la última: una rajadura casi imperceptible en la luna de mi reloj de muñeca. Una rajadura en un día soleado, raro para los días húmedos y grises que venían sucediendo. La cosa era mantener la calma, hacer como si nada pasara, mirar por la ventana del micro las calles llenas de polvo y las marcas en las paredes ajenas al mensaje implacable del tiempo. Un puente deteriorado, un riel de tren casi inutilizado, el pasamanos oxidado del mismo micro, la soledad de las personas a tu lado, lo pasajero de ser uno mas en la urbe. Lo pasajero, el tiempo, los vidrios de la ventana, el sol inusual en el cielo, una lagartija asomando por la puerta del baño vista a través del espejo, un recuerdo quebradizo, un calor en el estómago.


Ahora que el tiempo rebuscaba en mi puerta para emitir un sonido, ahora que el tiempo hablaba sin tener boca, era entonces que había que ser amable con él, invitarlo a pasar a la sala, que tome asiento en el sofá y traerle un café para conversar de la vida. Era lo justo y lo correcto.
Y así recordar al niño que veía en la televisión documentales sobre el fondo marino, con esas luces azules  y peces de tamaños, formas y colores diversos. Un tiempo apacible, el mar y sus misterios, el mar y lo fresco que significa ser el origen de la vida y todo lo que esto supone.

Un taller de pintor itinerante, los apuntes nuevos en un block de dibujo y el registro de todos mis intentos, a ver si con un poco de orden y disciplina se puede despertar el aliento de las flores, de las hojas y hasta de la tierra. Que el mapa del tiempo indique algo mejor que su violencia, que de los desvelos al menos se abra un espacio para la calma de crear un pequeño universo paralelo, si, pequeño, pero universo a  fin de cuentas.

viernes, 7 de marzo de 2014

la era geológica de las palomas enormes

No se como pasó pero pasó. Amanecí recostado y diminuto en un enorme jardín, el pasto que me rodeaba era tan grande y esbelto como árboles adolescentes. Ya levantado, caminé aún incrédulo y asustado. Más allá unas flores amarillas enormes, creo que eran margaritas,  me daban la sensación de haber viajado en el tiempo, tal vez a otro planeta u otra era geológica.  Al rato encontré una trocha, parecía un camino ya estructurado y fui a dar a una zona de tierra. No puedo creer lo que ví. Dos enormes palomas lilas y de tintes morados parecían mirarme con interés. Se les veía diabólicamente enormes y sus ojos brillantes no me miraban de forma amigable, parecían mas bien cargadas de un instinto asesino. Por un momento las confundí con dos dinosaurios algo torpes de plumas lilas tornasoladas en lugar de escamas verdosas, que intentaban perseguirme. Afectado por el susto, corrí lo mas rápido que pude nuevamente hacía dentro de la jungla de pastos crecidos y desordenados y en mi camino tropecé con un hoyo gris de polvo ceniza. Rodee el hoyo y caminado hacia atrás pisé en falso y no me percaté que otro hoyo me empezaba a tragar. La caída fue rápida en el resbalón, pero prolongada en el viaje de bajada. Había caído en un gran pozo lleno completamente de letras. Letras si, como las que escriben esta historia, letras de distintas formas, tamaños y  fuentes tipográficas. Ese sería un paraíso para los tipógrafos, pensé. Felizmente las letras no tenían vida. Asombrado y extenuado por las impresiones de esa insólita realidad me quedé dormido. Aún en mis sueños luchaba contra los picos de las palomas que me buscaban para capturarme, en mis pesadillas también hormigas enormes empezaban a ocupar el lugar de las gentiles letras que me habían acogido a último momento. Poco a poco empecé a desperezarme, estaba a punto de despertar, solo esperaba que esta vez despertara en mi verdadero tamaño y en una cama que al menos se parezca a la de mi habitación.


lunes, 18 de noviembre de 2013

Lima resignada, nos deja ver su verdadero rostro / exposición de pinturas de Polanco

Lima siempre está al borde de la catástrofe, Lima calla, Lima se esconde y luego vuelve a asomarse al abismo y a su final. Las pinturas de Enrique Polanco la desnudan no sin dolor y algunos remordimientos, Lima aún quiere maquillarse a escondidas pero las imágenes del pintor la dejan a merced de nuestra mirada al fin. Es el territorio de la pintura, el color se vuelve protagonista y va fluctuando hacia diferentes matices entre puros e intermedios, en una totalidad de contrastes sólidamente equilibrados. Se respira Lima, se sufre Lima, se perdona Lima.


Los lienzos al óleo del pintor Polanco nos llevan por los viejos cines de Lima, por los locales escondidos de la noche, Barrios Altos, la Parada, las galerías comerciales, las calles descascaradas, los mercados, las ultimas sombras de Lima, los maniquíes rotos fuera de la vitrina, los escenarios abandonados, la ausencia, la soledad de la locura, la tentación que incluye el fracaso cotidiano de ocuparla y sentirla.
La galería de la Municipalidad de Miraflores nos ofrece una exposición que es, por fin,  el triunfo de la pintura, aquí después de mucho tiempo, nos habla el lenguaje pictórico en su esplendor, en su apogeo, en su clímax,  en su punto más alto. Eso, sumado a ese itinerario meticuloso por la ciudad de Lima y con metáforas literarias y estéticas como la presencia de Dante Alighieri , la imagen de un ángel del fotógrafo Daniel Pajuelo y otras nos dejan entrever un contexto poético largamente meditado y experimentado.


Recorrer la sala de exposiciones de la mano de los cuadros de Polanco es poblar y repoblar nuestra experiencia con Lima y atisbar la emoción de la pintura en el taller , la fase exploratoria, la búsqueda de colores que sean el cielo limeño: de noche, de día o de tarde, aunque éste sea rojo, amarillo o verde y capturarlo. Buscar el color de las paredes descascaradas de las casonas enormes de Barrios Altos en fuertes tonos puros y reintegrarla aún en su intento de ocultarse tras un ventanal de maderas apolilladas o los techos hongueados de una casa vieja casi abandonada.  Rastros de afiches, molduras barrocas, pisos de cemento, los pasos del pintor sobre la ciudad aparentemente deshabitada y por momentos ajena a su propia decadencia pero amada.

 

La pintura ha vuelto para hablarnos de forma clara y fuerte y nos convoca, todos estamos llamados a conversar con ella , a escucharla y disfrutarla.

viernes, 25 de octubre de 2013

Viaje al origen del sueño / exposición de Margarita Checa

 Saber que tu primer amor por el arte se originó en un sueño mágico entre dibujos, formas y colores es apenas un recuerdo casi perdido. Margarita Checa a través de su obra escultórica y sus dibujos me ha permitido recordar y viajar hacia el origen de ese sueño. Sus figuras en madera tienen tantas tonalidades como tipos de madera ha utilizado. Su obra reúne mujeres de formas estilizadas, niñas con diferentes elementos simbólicos: peces, conchas de mar, pumas y pequeños botes. Cada escultura me evoca múltiples dibujos desde diferentes puntos de vista y también la mano de quien fuera su maestra la artista Cristina Gálvez. En el taller, la maestra Gálvez sugería que la obra como método podría nacer de un estado de ánimo y construir la obra de abajo para arriba, tanto en lo matérico como en lo simbólico.


El recorrido de la exposición nos lleva a una historia humana de vida, un viaje del agua y sus corrientes, una gran metáfora del devenir de la vida desde el punto de vista femenino. En las piezas de madera de Margarita Checa los niños son niñas, la presencia adulta son mujeres en casi su totalidad. La mujer se desdobla en fragilidad e instinto, en interioridad de sonidos de agua, en ondulaciones de telas que luego se van convirtiendo en líneas de aguas que dan origen a la vida y al movimiento. Los botes nos invitan al viaje entre niñas que por momentos juegan, duermen y por momentos parecen estar inmersas en la sorpresa de constatar que sus cuerpos son no solo agua sino también ilusión y futuro.


Personalmente no soy un espectador predilecto de escultura, pero la obra de Margarita Checa abunda en elementos figurativos a diferencia de sus contemporáneos en esta disciplina, tal vez sea eso lo que me acerca su lenguaje al dibujo y al elemento estético de cuidado y equilibrio compositivo y de belleza artística, algo que está postergado a veces en función de argumentos conceptuales o discursos curatoriales. Aquí en cambio nos comunicamos con su obra en primer lugar a través de un lenguaje de formas íntimamente elaboradas, sentidas y expresadas con elevada sutileza estética y formalmente meditada en sus incrustaciones, símbolos y acabados. De ahí nuestro viaje al origen, al origen del sueño de ser artistas. Gracias Margarita.
  

lunes, 30 de septiembre de 2013

no soy yo

No soy yo, te aseguro que no soy yo. Es este techo bajo y gris que nos oprime, las paredes frías, la humedad que corre en gotas por las tuberías.
Tu voz afónica tras las enormes catástrofes negadas y silenciadas...
Dí que estás sola, que las horas se pasan entre mesas, sillas, libros y apuntes en tu cuaderno
Finge que todo va bien, que no se percaten de tu turbación, de tus preocupaciones
Dentro de esa masa encefálica que respira hay muchos tonos de plomo y tenues azules violetas

Seguro habrá una salida ciega, una puerta dibujada, una palabra que regresa sin haberla pronunciado, el taller olvidado, el proyecto inconcluso, las pautas de un nuevo trimestre y el tumulto de los días en tu boca, en tus ojos, en tu cabello liso y casi apagado...

No soy yo, te aseguro que no soy yo sino las horas que esperan un nuevo mes y un año que aún no termina, un buen año, una avispa gigante escondida tras el cerro de ropa, el semáforo que eterniza el rojo y la música de tu dulce mirada, tu recordada mirada en la blanca hoja de mis intentos...     

jueves, 12 de septiembre de 2013

sobre el odio y otros ángeles confundidos

La cercanía de amigas y amigos dan a la vida una luz y calor especial. De las conversaciones cotidianas van surgiendo nuevas ideas y acciones en una retro-alimentación constante, esto es lo natural y saludable. Pero ¿qué se hace cuando aparece lo opuesto de aquello natural y que surge en un clima de afecto y amistad?. Por opuesto me refiero  al calor incandescente del odio. Nunca me interesé por el odio, pero de pronto sentirse odiado comenzó a latir en mi cabeza.  La pregunta es : ¿ se puede hacer algo frente a alguien que te odia ?... mi respuesta temporal es no, no se puede hacer nada.., pero de ese afán por investigar sobre el odio, surgieron algunas consideraciones interesantes:  encontré unos estudios psicológicos sobre el odio y su efecto somático sobre la persona "odiante" ( es decir, los efectos negativos que se producen con el tiempo en aquella persona que guarda dentro de sí odio hacia algo o hacia alguien ), la persona "odiante" padecería con el tiempo de ansiedad y otras enfermedades psicosomáticas incluso el cáncer...
Otra consideración es respecto de la parte conceptual y cito "debido a que el odio se cree que es de larga duración, muchos psicólogos consideran que es más una actitud o disposición que un estado emocional temporal" y también respecto del objeto del odio dice el fundador del psicoanalisis Sigmund Freud que " el odio es un estado del yo que desea destruir la fuente de su infelicidad". He aquí la naturaleza destructiva del odio, pero no de cualquier cosa si no de aquello que lo hace infeliz. 
La densidad entonces que encontramos en el odio es como una esfera de pesado mineral en nuestras manos, toneladas de peso en un pequeño espacio y la fuerza dañina de su concentración. Pero las investigaciones psicológicas nos refieren de una trampa en el odio y el rencor, de que se trata ?...: "Muchas veces estas personas tienen una razón de base, de una u otra forma, se han sentido abandonados o engañados y esto ha despertado ese sentimiento negativo tan fuerte. Lo curioso es que todos ellos piensan que al odiar, le están haciendo daño al otro. No se dan cuenta de que se están haciendo daño a sí mismos", la trampa está en pensar que al odiar le estamos haciendo daño al otro y lamentablemente no es así..., la realidad es que al odiar nos hacemos daño a nosotros mismos...Felizmente , existen técnicas para eliminar el odio y el rencor y retornar a una vida mas cercana a lo saludable. Como decía al principio nunca me interesó el odio como tema, pero saber que existe y hay gente que pone mucha energía en esto me llevó a dar algunas rutas de retorno, así que si algo podemos hacer por aquellas personas que nos odian, tal vez sea darles un alcance de nuestra solidaridad con ellas para que puedan salir de esa densidad que podría afectar su salud, y que la armonía sea recuperada para el bien de todos. 

jueves, 1 de agosto de 2013

vueltas

dar varias vueltas y no saber en que vuelta cae el meteorito
visitar a alguien y escuchar sus palabras hasta que duerma
observar la pista mojada por la lluvia cuando amanece
repasar soluciones que podrían funcionar
y ponerse a la tarea sin siquiera darse cuenta