

Ya desde hace varios meses y en medio del precipitado ritmo de vida vigente y vertiginoso de la actualidad, he venido reflexionando por momentos ( tan breves como me permite la vorágine cotidiana ) en torno a algunos fantasmas que han ido aflorando inadvertidamente, podría decir subrepticiamente en la mente y memoria de personas, ciudadanos de los sectores sociales que antes llamábamos clase media en Lima y que han ido tomado cuerpo real en la ciudad. Azuzados por el uso indiscriminado de la internet y las redes sociales nos hemos vuelto máquinas de opinar y escribir nuestras sensaciones e ideas, afectos y odios en mensajes, posts y estados de perfil.
Tal vez por eso no percibimos estos vuelcos en la realidad de presencias de nuestras mas antiguas nostalgias urbanas. Lo he notado por ejemplo en el caso del intento de restauración de la desaparecida playa La herradura que pareció un sueño setentero de la clase media y se chocó con la realidad de un devenir brusco e ingrato en su corporización actual. Leyendo el libro "Pasaje de Regreso" de mi compañera de estudios Rosanna Montoya (que actualmente reside en USA) también encuentro esta nostalgia corporizada en sus personajes, cuasi fantasmas en la ciudad en busca de algo que les devuelva su identidad perdida por el tiempo. Es el clima, entonces, de fondo, es el espacio en el que nos movemos que deviene en ajeno, en extraño para nosotros mismos, los cambios de la urbe se nos antojan agresivos, lapidarios, torpes, contraproducentes.
Este presente urgido de resultados, de apremios y de nuevos retos nos devuelve a una Lima bullente, interminable (uno demora 2 horas en salir de lima en bus), a la vez compleja y contrastada, provinciana, de jóvenes de vida intensa diurna y nocturna, de trabajadores stressados a tiempo completo . Hace pocos días caminaba por la avenida Alfonso Ugarte y también me preguntaba que pasó con Lima, el metropolitano la ha partido en mil pedacitos y se supone que por un bien común, facilitar el transporte de los ciudadanos, puede ser que si, pero será para integrarla mejor? Sólo queda por ahora este presente mediático.
































