martes, 29 de septiembre de 2009

los dias al revés


Hay dias que son al revés, en los que no se avanza nada, en los que ya la sensación viene desde temprano, en los brazos, en los hombros, en la espalda, parece que todo lo que uno quiere empezar ya esta hecho, ya todo esta escrito desde antes, y no hay nada que innovar en el día. Es un día muerto, un día al revés. Los proyectos se congelan, el dinero no existe, la energia se estanca. Entonces queda escribir, decir a los cuatro vientos, que la cosa no avanza, que la cosa esta asi. Que parece que todo el universo se ha confabulado, para que todo sea lo mismo, los mismos autos en la pista, los mismos aviones en el cielo, y quien sabe hasta el mismo arco iris de ayer. Ojalá, que mañana sea un nuevo dia, esta vez, si de veras y derechito, un día en que se pueda ir hacia adelante.


lunes, 28 de septiembre de 2009

Volviendo al edificio


Los colores sepias debajo de las veredas en la ciudad, me lo decían. Si, y la manera en que habían quedado regadas algunas bolsas de basura sobre el pavimento, la nitidez en medio de los colores apagados, mustios. Había amanecido Lima, con sus colores tierras, marrones trasparentes y las líneas amarillas de las pistas aparecían demasiado marcadas, mas que nunca, y eso lo hacía todo sospechoso, muy sospechoso y frío . La neblina y un microclima de atmósfera turbia me decía que era un día de mirada introspectiva, con resabios de pasado, un pasado persecutivo, un pasado enfermizo . Se podían descubrir a simple vista las huellas de las llantas fosilizadas en la calle, algunas cuadras antes de llegar al edificio, ese edificio . Llegar al edificio, respirar hondo y recordar. Se me confundía con otro recuerdo aun peor: un arbol gris en mitad del patio interior, desde las vidrieras, flores de plástico, la mañana mustia, la promesa de una vida lejana detrás de la agonía. Si, observar la reja y las letras oxidadas del edificio , nunca podría leer su nombre. Su nombre, un nombre, tal vez el de un duende que se cayó de la biblioteca , tal vez el cabello que se deslizó en el lavatorio del baño frente al espejo carcomido, si, claro, entrar al edificio. El olor a hongos era lo natural para un edificio antiguo, casi una reliquia pero necesario para obtener esa sensacion de tiempo detenido, de estallido contenido, de suspensión en el silencio...

Ser complices era lo bueno de andar juntos, poder apreciar efectivamente el borde del cielo nocturno cargado, como si se hubiera empozado el agua de manzana , un fondo de mar vuelto hacia arriba, tu mar de soledad. Reirse de la angustia era todo un arte, y tambien un acto heroico y a fuerza de práctica se tornó en algo cotidiano, ¿hacia donde nos llevaba este barco?....

Te hice algunas fotos a colores, en donde parecías de menor edad, como una muñeca de zapatos grandes, un cuerpo extraño en la ciudad de Lima. El tiempo pasó. Sobrevivimos juntos a muchos contratiempos, abrimos el espacio a algo que no tenía espacio: el arte y su lugar para respirar, una nueva mesa y una nueva silla, un nuevo reloj, la cosa parecía tomar presencia en la realidad.

El edificio viejo quería parir un pequeño edificio construido de nuestros anhelos. Quien sabe por que nos separamos, quien sabe por que la sala de cortinas pesadas se cansó de nuestros cuerpos, quien sabe que le pasó al cuadro enmarcado en vidrio de un corazón de Jesús que nos miraba con ojos acusadores. Lo cierto es que pasó. Una tarde anaranjada marcó el final de esa vida juntos.

Así tambien, cuando intenté escapar por los techos en ese otro recuerdo peor, asi también cuando busqué la llave dentro del jabón en mi delirio , pero había que esperar, saber esperar, todo eso tambien pasaría . La bruma sepia se iba disipando, poco a poco la luz del sol aparecía, primero tímida y lejana, dejando un rastro de frio húmedo detrás, se hacía su lugar, si, se hacía su lugar. La mañana ya empezaba a avanzar y esta vez con toda la fuerza de un día de sol. Si lloviera mas tarde , tal vez no llovería agua, sino cuerpos oscurecidos , cuerpos anónimos y entre ellos también, tal vez nuestros cuerpos.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Los novísimos curadores de arte: López y Tarazona

Ciertamente las artes visuales en nuestro medio han tenido drásticos cambios en los últimos 15 años, no solamente entre los artistas o productores de arte y su arte sino tambien entre los críticos o historiadores del arte, pues han visto nacer a una nueva raza en nuestro pequeño circuito del arte local: los curadores. Como muy cumplidamente señala Natalia Majluf( directora del MALI) en su ponencia para el Centro de Documentacion del C.C. de España (junio 2009), ella tiene la impresión de haber sido la primera curadora formal de nuestro medio artístico limeño. La aparición de los llamados curadores independientes responde probablemente a nuestra prodigiosa capacidad creativa para encontrar nuevas posibilidades laborales en la competitiva población económicamente activa y eso dice bien de la informalidad en medio de la formalidad de nuestras siempre frágiles instituciones culturales. Esta nueva raza que vino para instalarse definitivamente y que tiene buenas escuelas de formación pero no en Lima sino en otros lugares fuera del Perú (varios paises de Europa sobre todo España o en algunas universidades de USA y hasta algunas Latinoamericanas) tiene mucho que ver con el circuito internacional del arte, he ahi el gran tesoro. En Lima hemos visto con satisfacción la aparición sobre todo de dos talentosísimos y novísimos curadores independientes: Miguel López y Emilio Tarazona. Ellos han realizado una tarea sorprendente, una suerte de movimiento arqueológico de rescate y restauracion de obras de arte no objetual irremediablemente perdidas en el tiempo y de documentación de accionismo,video-arte y performance en el Perú, es decir de un arte de naturaleza efímera. Si bien, siempre sus investigaciones estan en el territorio de lo hibrido entre lo polìtico, lo conceptual, lo instintivo y lo cultural, su aporte aun es jóven respecto del arte y hace falta ver tambien su propia partida de nacimiento. Creo notar nuevamente su partida de nacimiento en el explosivo laboratorio que fueron las Bienales de Arte de Lima de fines de los 90s y primeros años del 2000 hasta el año 2002 cuando estas fenecen. Recuerdo que en ese entonces los críticos de arte como Jorge Villacorta y otros tenían puesta su visión en la intencion de "educar" a las nuevas generaciones de artistas pero no tenían inquietudes de investigación en lo que respecta del arte realizado por las generaciones anteriores entre los 60s y 70s, inquietud que podía ser tomada en cuenta para un estudio mas detenido. Esta es la tarea que han hecho nuestros novísimos curadores, he ahi su gran aporte. Pero no por ese aporte debemos cantar victoria, quienes hemos dedicado años de nuestra vida al arte y tambien a la educación del arte, sabemos que ninguna tarea por enorme que parezca es suficiente para educar a un público nuevo en el Perú. Debemos alegrarnos de tener a un López o un Tarazona, pero debemos empezar a publicar mas y mejores libros de arte, tanto para la educación formal en colegios y universidades como también de divulgación cultural para nuestros empresarios y políticos que suelen ser los últimos en entender la importancia del arte( si no recordemos la pérdida de patrimonio cultural), la importancia de la Interculturalidad( si no veamos el Baguazo de marzo último)y la importancia de la Educación( si no veamos como se encuentra la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú) .Felizmente hay quienes estan haciendo las tareas pendientes por el arte en el Perú, pero debemos continuar, aun nos falta bastante.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

¿La escuela de bellas artes existe?

Cada vez que tengo noticias de la ENSABAP, es porque ha sido tomada por los alumnos, o una nueva comisión reorganizadora ha sido nombrada, o porque las condiciones de la edificación ha quedado irremediablemente averiada por el sismo de hace dos agostos, o por que hay un evento pro-fondos de los alumnos atrincherados al interior de la Escuela de Bellas Artes , o por el abandono y olvido en que el Ministerio de Educación de la cual depende, la tiene sumida . Es algo asi, como el guión de una película que la he visto casi todos los años con nuevos actores invitados. Un remake de nuestra peruanidad en las instituciones del Estado. Hace poco tiempo el suplemento "El Dominical" del diario "El Comercio" le dedicó dos ediciones a analizar la situación académica de la Escuela. Al poco tiempo de estas publicaciones, el presidente Alan García nombró a la comisión Victor Delfín, que a su vez nombró a su equipo reorganizador para resolver los múltiples problemas de la Escuela. Si pues, es la de nunca acabar. En alguna ocasión tuve la misión de reemplazar a una profesora en la especialidad de Educación por el Arte en la actual Escuela de Bellas Artes y pude constatar de cerca el clima institucional. Al parecer uno de los problemas académicos es el poco interés de los profesores "nombrados" (lease profesores antiguos)en la investigación en Arte y en su función de formadores de nuevas generaciones de artistas a cambio de una ceguera para el arte y marcado interés sólo en el depósito bancario de fin de mes que su cargo supone. Creo que la Escuela de Bellas Artes tendría la posibilidad de cambiar. Dos aspectos hay que resaltar: la elevación a rango universitario, ahora los egresados de la Escuela podrán salir como bachilleres y licenciados y otra: una necesidad de elevar una parte de sus instalaciones a la condición de Museo con el legado de los grandes maestros del Arte Peruano que por sus talleres han transitado( es decir trabajar la autoestima institucional). La Escuela de Bellas Artes puede cambiar, pero requiere de pensarla para el futuro, si la burocracia lo permite y retornar a sus aulas antes que nada, el amor profundo hacia el Arte

lunes, 7 de septiembre de 2009




Estos diseños pertenecen a mi 2da exposición individual
"Simultáneas", realizada en el año 2002 en la galería-espacio de Euroidiomas de Miraflores. La muestra constaba de mas de 20 serigrafías sobre lino a manera de grandes tableros dibujados a tinta y cuyos contenidos oscilaban entre la vida precaria y no-vida de los jóvenes en Lima y una carga poética intensa en cada imágen.


miércoles, 2 de septiembre de 2009


Este lienzo pintado con acrílicos pertenece a la serie dedicada a la "Hibernación", mi 3ra Individual de Arte realizada en el año 2005, en la Galería Belisario Suarez del Parque Reducto en San Antonio, Miraflores

domingo, 30 de agosto de 2009

El arte, ese territorio que siempre crece

una mirada al arte desde el arte

El arte es un territorio enorme, que siempre se expande mas, es un territorio amable que sabe acogernos a todos, esta ahi esperando para que nosotros podamos crecer, el arte es un territorio autónomo, infinito en su crecimiento desde distintas entradas o salidas, el territorio en el que respiramos, en el que habitamos, por eso es nuestro espacio sin final, nuestro gran espacio humano.
Lo he encontrado desde niño en los dibujos que hacía de los objetos de mi primera casa, lo he visto cuando empecé a ir a mis primeras actividades culturales. Desde la danza moderna que veía con fascinación, el cine, el comic- había que ver los movimientos dibujados de batman y fantomas, el arte urbano del graffiti y sus letras toscamente coloreadas, la pintura de caballete- a la que temí cuando pintaba con puros colores apastelados, el video-arte que intento siempre redescubrir, el arte electrónico- que creo es mas social en sus entrañas, la escultura-cosas del cuerpo y su espacio, el arte conceptual y los placeres del razonamiento, la performance y la emoción del instante-acontecimiento, el instalacionismo, la música y su eternidad, el teatro-esa inigualable experiencia de comunicación y otras maneras de hacer arte aun por nombrar o encontrar, estamos transvasados de arte en todo tiempo y lugar, felizmente asi es y asi ha sido.

Cuando en 1987, los alumnos que cursábamos el 4to ciclo de estudios en la facultad de arte nos trasladamos a la 3ra bienal de Trujillo, descubrimos manifestaciones del arte que aún no estaban en nuestras coordenadas: recuerdo una instalación de J.E. Eielson en una sala llena de arena e iluminada con focos azules, descansaba una escalera y una silla suspendida en una de las paredes, algo que nos dirigía una sugerencia de mar y de cuerpo ausente. Dormir en la playa de Huanchaco en la noche completa de una promesa de arte era algo que bien merecíamos los que viajamos. ¿ Qué hacía una avioneta en una de las salas de la Bienal? ... era el homenaje de Gastón Garreaud al aviador Jorge Chavez en la forma de una réplica de su Bleriot. También recuerdo una pequeña esculturita de Piqueras que asomaba por todos lados en alguna sala de esa Bienal.
Estabamos en 2do año de estudios de Artes Plásticas, lo que conocíamos de las galerías de arte de Lima, eran muestras pictóricas digamos bastante formales.

La Bienal de Trujillo traía un aire experimental interesante para nosotros y a la vez efímero: se complementaba con un Festival de danza que se organizó paralelamente en aquel contexto y que fue como una ampliación del menú del arte: la expresión del cuerpo, la luz, el movimiento y el color en las coreografías y la composición visual sobre el escenario. Creo que eso hacía la experiencia diferente, el arte ampliado, la libertad de la experimentación. De esa Bienal han transcurrido 22 años. De retorno a Lima, volvimos a la oferta normal de las galerías de arte: exposiciones formales de pintura y escultura de diferentes artistas pero digamos que siempre en un formato mas o menos estándar.
En el circuito del arte local hay un momento en que sucede un cambio, pues si hoy visitamos galerías de arte nos encontramos con una abundancia de instalaciones, de video arte, arte electrónico y performance. Entonces, la pregunta es: ¿en qué momento sucede este cambio?

A fines de los años 90's, hay un cambio en la producción artística de los jóvenes egresados de las escuelas de arte de Lima. Todo se inicia con una inocente convocatoria para la realización de banderolas en el contexto de los Festivales de Lima, que luego mas adelante derivaría en la convocatoria para la 1ra Bienal de Arte Iberoamericano de Lima de 1997, ya con Luis Lama en la coordinación del evento. De pronto en los espacios de la Bienal de Lima abundaron las instalaciones, los video-arte y las peformance (en vivo o en registro de video): la sensación de experimentación vivida en Trujillo de 1987 reverdeció, ese momento fue la ruptura formal con lo anterior, hay un antes y un después de la Bienal de Lima de 1997 en las artes visuales en nuestro medio. He querido de manera deliberada no hacer mención a los contextos políticos y de violencia interna del Perú, pues los entiendo como un lugar común y un recurso ya muy manoseado.Han transcurrido 12 años desde la 1ra Bienal de Lima de 1997. Quisiera ver de cerca el fenómeno artístico actual con sus formas mas presentes en los espacios de exhibición, ver la expansión del extenso territorio que es el arte. En aquel momento fui directo asistente pues como guía de la Bienal tuve todo tipo de público al que orientar durante los dos meses que recibí ese encargo: la sensación que el Perú era una ratonera y que habíamos destapado el tunel que la cubría en lo que arte se refiere. Esta imágen fue para mi, exactamente lo que estaba pasando : la presencia de artistas españoles y de artistas y críticos latinoamericanos de arte, nos presentaron ese ámbito internacional que nuestro pequeño techo no nos permitía visualizar.Es un momento clave en el cambio que se produce en las galerìas de arte y en otras instituciones vinculadas al arte en el Perú. Entre los productores y los críticos de arte local y el sistema artístico internacional hubo una suerte de puesta al día conjunta. Un ajuste de procesos para fuera y para dentro. En el año 2002 fenecen las Bienales de Lima como plataforma local-internacional pero no por eso fenecen los nuevos lenguajes visuales experimentados en estos eventos. Esto solo en el plano artístico, pero veamos que pasó en otros planos: en la educación sobre el arte del público asistente a las Bienales de Lima sucedió tambien una ruptura con lo anterior. Muchas veces nuestro pequeño sistema artístico se convierte en un gueto o una burbuja de la que nadie sale ni nadie entra. Y el gran público ni se entera de su existencia, hay personas que creen que para entrar a una galería de arte deben pagar su entrada como se hace en los museos, esto se traduce en una realidad estancada: un público que no tiene ninguna formación en lo que al arte se refiere, son analfabetos del arte, a los que hay que educar, ahi una de las funciones negadas de las bienales de arte en general: la formación en arte de un público nuevo.La educación en arte de un público nuevo es una tarea permanente en el Perú, es el empezar siempre de cero que se hace necesario en nuestro medio, es una tarea cotidiana, que la veo en todo lugar en el que he emprendido el dictado de un curso de arte, sea en fundamentos visuales, en historia del arte o en una visión ampliada del arte. Y hay que tomar con responsabilidad esta tarea, es muy fácil siempre refugiarse en un pequeño sistema de arte local, en su burbuja y no querer ver el inmenso territorio del arte y el inmenso público que ignora por falta de educación lo que puede significar el arte para su vida y para su formación como ser humano. El mundo actual plagado de solipsismo, no obstante el manejo de la tecnología y las comunicaciones inmediatas se percibe cada vez mas impersonal, mas violento, mas masificado y a la vez mas egoísta que nunca.En julio del año 2000, en el contexto de la llamada "marcha de los cuatro suyos" se quemaron junto a la infraestructura del Banco de la Nación de Lima a manos de los agentes montesinistas camuflados, dos lienzos de pintura indigenista: un desnudo al óleo de José Sabogal y una pintura de Julia Codesido, pero nuestro pequeño sistema artístico apenas fue escuchado. Era un contexto político dramático y polarizado como solemos caer cada cierto tiempo en nuestro país.Hay una brecha enorme entre una ciudadanía ya formada en arte y un público nuevo al que hace falta educar y enseñarle a valorar nuestro patrimonio artístico y cultural, es muy fácil cerrar los ojos y encerrarse en guetos. La pérdida de estos lienzos cayó justo en medio de esta brecha.Pero que no sea esta nuestra opción: la construcción de un mundo mezquino, mecánico e inerte, sino antes bien, como artistas, como educadores, como ciudadanos y como habitantes de ese infinito territorio que es el arte, mostremos caminos hacia esa amplia frontera que nos anuncia ese enorme territorio de experimentación que el arte nos entrega a manos llenas y nos puede devolver en parte la identidad olvidada de seres humanos vivos que vamos desgastando y deteriorando día tras día.